El primer trimestre del año cierra con una noticia que, en el papel, parece un gol de media cancha: las exportaciones peruanas han subido un 33.5%, inyectando más de 27 mil millones de dólares a la economía. Sin embargo, para la clase media y el ciudadano de a pie, surge la pregunta inevitable: si al país le entra tanta plata, ¿por qué todo sigue tan caro?

El «boom» viene de la tierra, no del empleo
Lo primero que hay que entender es que este crecimiento no es porque estemos produciendo «más» necesariamente, sino porque el mundo está pagando mejores precios por nuestros minerales. El cobre y el oro están por las nubes.
Esto es una excelente noticia para el Estado, que recauda más impuestos, pero tiene un «truco»: la minería es una industria de capital, no de mano de obra masiva. A diferencia del comercio o la agricultura, un aumento en las ventas mineras no genera automáticamente miles de nuevos puestos de trabajo para el sector urbano.
El muro de la desconfianza
Aunque el dólar se mantiene relativamente estable gracias a estos ingresos, la inversión privada dentro de las ciudades sigue fría. El empresario local y el emprendedor todavía no se atreven a contratar más personal porque, aunque afuera nos compran todo, la política interna sigue generando ruido.
El dato clave para nosotros
Para quienes pertenecemos al sector que mueve el consumo (clase C), este superávit de US$ 27,217 millones sirve como un «colchón». Evita que el dólar se dispare a 4 soles y ayuda a que la inflación no nos golpee aún más fuerte. Pero —y aquí viene la crítica— este dinero se queda en las grandes cuentas nacionales si no se traduce en obras públicas eficientes y en destrabar proyectos que generen empleo real en las calles.
En conclusión: Estamos sentados sobre una mina de oro (literalmente), pero mientras el crecimiento dependa solo de los precios internacionales y no de una industria local fuerte, seguiremos mirando las cifras récord por televisión mientras ajustamos el presupuesto en el mercado.
Para que ese dinero minero no se quede solo en fotos de autoridades inaugurando placas, sino que llegue a tu ciudad en forma de pistas, agua o mejores colegios, el sistema utiliza el Canon Minero.
Aquí te explico cómo funciona la ruta de ese dinero y qué hace falta para que «aterrice» en tu barrio:
1. La Ruta del Dinero (¿A dónde va el 33.5% de crecimiento?)
De cada 100 soles de ganancia que tiene una mina, paga un impuesto a la renta. El 50% de ese impuesto regresa a las regiones. La repartición según el Ministerio de Economía y Finanzas es así:
- 10% para la municipalidad del distrito donde está la mina.
- 25% para las municipalidades de la provincia donde opera.
- 40% para todas las demás municipalidades del departamento (aquí es donde llega a las ciudades que no tienen minas directamente).
- 25% para el Gobierno Regional (que debe dar una parte a las universidades públicas). En este caso a la HUNIVERSIDAD NACIONAL HERMILIO VALDIZA Y LA UNIVERSIDAD NACIONAL DANIEL ALOMIA ROBLES, la (UNHEVAL) RECIBEL EL Recibe la mayor tajada por su tamaño y antigüedad.97.0% y la (UNDAR) Recibe fondos tras su licenciamiento y rango universitario.19.6%
- 2. ¿En qué se puede (y en qué no) gastar?
El canon es para Inversión Pública, no para gastos corrientes.
- Sí se puede: Construir puentes, mejorar hospitales, instalar servicios de agua y desagüe, o comprar equipos para serenazgo.
- No se puede: Pagar sueldos de funcionarios, bonos o deudas de la municipalidad.
A pesar de tener las cuentas llenas, la ejecución presupuestal en nuestra región es alarmante.
- Gobierno Regional de Huánuco: Maneja un presupuesto gigante de S/ 2,224 millones, pero apenas ha ejecutado el 19.3%. La mayoría del gasto se va en planillas y deudas, dejando la infraestructura en segundo plano.
- Municipalidad Provincial de Huánuco: Con una ejecución de solo el 17.1%, se ubica entre las más ineficientes de la región.
- Municipalidad de Amarilis: A pesar de ser un polo comercial, solo ha logrado gastar el 19.0% de sus recursos para obras.
La «Lista Negra» del gasto (Distritos con menor ejecución):
Mientras tú esperas agua, pistas o seguridad, estos son los 5 distritos que parecen haber olvidado que tienen dinero para trabajar:

Mientras la minería crece y el país bate récords, estos municipios tienen el dinero «durmiendo» en el banco y no han llegado ni al 10% de ejecución en proyectos:
- Distrito de San Pedro de Chaulán: Solo 5.2% de gasto.
- Distrito de Margos: Solo 6.8% de gasto.
- Distrito de Yarumayo: Solo 8.1% de gasto.
- Distrito de Quisqui (Kichki): Solo 9.4% de gasto.
- Distrito de San Francisco de Cayrán: Solo 10.2% de gasto
Es inaceptable que mientras las exportaciones inyectan millones al Perú, estos distritos de nuestra propia región tengan a su población
(Nota: 8 de cada 10 soles para obras siguen durmiendo en el banco).
3. El cuello de botella: ¿Por qué la plata sobra pero las obras faltan?
El gran problema no es la falta de dinero (más de S/ 3,000 millones se transfirieron solo en enero de 2026), sino la gestión:
- Expedientes técnicos pobres: Muchos alcaldes tienen el dinero, pero no presentan proyectos bien hechos. Sin un buen proyecto, el MEF no suelta el permiso para empezar.
- Ventanilla Única Digital: El gobierno busca implementar herramientas para que los permisos de obras no tomen años en trámites burocráticos.
- Falta de técnicos: Las municipalidades pequeñas a veces no tienen ingenieros capacitados para armar grandes proyectos de infraestructura urbana.
4. ¿Qué puedes hacer tú como ciudadano?
.Existen herramientas como el Mapa de Inversiones del MINEM, donde puedes buscar tu distrito y ver exactamente cuánta plata recibió tu alcalde por canon y en qué proyectos dice que la está gastando. La presión ciudadana es clave para que ese «auge exportador» se convierta en el semáforo que falta en tu esquina o el parque de tu zona.
Conclusión Crítica: Macroeconomía de primer mundo, bolsillos de tercero
La desconexión es total. El Perú exporta como rico, pero el ciudadano de Huánuco vive en la incertidumbre. Tenemos precios de minerales por las nubes, pero la canasta básica sigue subiendo porque el dinero del canon no circula; se queda estancado en municipios sin expedientes técnicos y oficinas llenas de burocracia ineficiente.
De nada sirve que el cobre y el oro brillen en los gráficos si las pistas de Huánuco siguen llenas de baches y nuestros jóvenes no encuentran empleo en la construcción local. La riqueza de un país no se mide por cuánto exporta, sino por qué tan bien gastan sus autoridades lo que reciben. Mientras la gestión pública no esté a la altura del esfuerzo de los peruanos, el «boom» exportador seguirá siendo un banquete para pocos y una noticia de televisión para el resto.








Deja una respuesta