La erosión fluvial ya destruyó mil metros cuadrados de terreno colindante a la I.E. Fernando Pinedo. Comunidad nativa Shipibo-Konibo de Dos Unidos denuncia abandono histórico y recuerda que ya han fallecido cuatro alumnos por la desidia estatal.
HONORIA, PUERTO INCA. Una grave emergencia mantiene en vilo a la comunidad educativa de la Institución Educativa Fernando Pinedo, ubicada en la comunidad nativa Dos Unidos, en el distrito de Honoria (provincia de Puerto Inca, Huánuco). El avance indetenible de la erosión provocada por el río Pachitea ha colocado en situación de alta vulnerabilidad a 177 estudiantes y 15 docentes de los niveles inicial, primaria y secundaria, quienes arriesgan sus vidas diariamente en un terreno cada vez más inestable.
El colapso de la ribera: grietas de 15 metros de profundidad
La alarma generalizada se incrementó el pasado 24 de mayo, fecha en la que se registró un nuevo hundimiento masivo de aproximadamente mil metros cuadrados de terreno en la ribera colindante al plantel escolar. De acuerdo con los reportes urgentes de docentes, padres de familia y autoridades comunales, el colapso del suelo alcanzó una profundidad cercana a los 15 metros, abriendo grandes grietas que comprometen severamente la seguridad estructural de las aulas.
Los pobladores shipibo-konibo explicaron que el río Pachitea viene modificando progresivamente su cauce natural desde hace varios años. Este fenómeno ha intensificado el desgaste de la margen derecha, generando una pérdida constante de territorio y acercando el abismo a los salones de clase. Actualmente, los daños visibles ya abarcan cerca de un kilómetro de extensión. La preocupación es máxima ante la inminente llegada del verano amazónico, temporada en la que históricamente se registran los mayores deslizamientos debido al comportamiento fluvial.

Un historial marcado por la muerte y la indolencia regional
Las demandas de la comunidad nativa no son recientes. Los padres de familia denunciaron que llevan años solicitando apoyo formal a diversas instituciones del Estado sin obtener respuestas concretas. El temor de los comuneros está respaldado por tragedias previas: según relataron, al menos cuatro estudiantes han perdido la vida en años anteriores en circunstancias directamente relacionadas con el peligro latente del río. Entre las víctimas mortales figura el propio alcalde escolar de la institución, cuyo deceso ocurrió el año pasado y causó una profunda conmoción en la zona.
«Estamos cansados de pedir ayuda y que nadie nos escuche. Parece que esperan que sigan muriendo más estudiantes», manifestó con indignación Fernando Pinedo Santos, jefe de la comunidad nativa Dos Unidos, al exigir la intervención inmediata de las autoridades provinciales y de la sede regional.
Abandono a las comunidades indígenas
Para los dirigentes de la etnia Shipibo-Konibo, esta falta de atención oportuna es un reflejo claro del abandono histórico que enfrentan las comunidades indígenas en la Amazonía peruana. Señalan que los pueblos originarios siguen topándose con barreras burocráticas insalvables para acceder a la atención estatal básica, incluso cuando lo que está en riesgo directo es la vida y la integridad de niños y adolescentes vulnerables.
Especialistas en gestión de riesgos advierten que la erosión fluvial es uno de los fenómenos geodinámicos más destructivos en las cuencas amazónicas activas. Cuando un río socava la base de las riberas, se producen colapsos repentinos y masivos capaces de desaparecer infraestructuras completas en cuestión de minutos.
Exigencia de reubicación y plan de contingencia
Frente al peligro inminente de un nuevo desprendimiento, la comunidad educativa ha lanzado un ultimátum y exige la acción coordinada de:
- La Municipalidad Distrital de Honoria
- La Municipalidad Provincial de Puerto Inca
- La UGEL Puerto Inca
- El Gobierno Regional de Huánuco
Entre las medidas urgentes solicitadas se encuentra la reubicación definitiva del centro educativo hacia una zona segura o, de manera paliativa e inmediata, la transferencia e instalación de aulas prefabricadas que permitan la continuidad de las clases escolares sin exponer la vida de los alumnos y el cuerpo docente.
Mientras el río Pachitea sigue ganando terreno y las grietas avanzan hacia las estructuras, el director de la institución, Enoch Calderón Jara, hizo un llamado desesperado para evitar una tragedia que, según advierten los propios padres de familia, ocurrirá en cualquier momento si las autoridades continúan postergando una solución real.
